Por David Castañeda Jaquez

A comienzos de 2026, España superó por primera vez los diez millones de residentes nacidos en el extranjero. Representaban más de una quinta parte de la población total. El crecimiento poblacional se explicaba por el aumento de personas nacidas fuera de España, mientras disminuía la población nacida dentro del país. Eso cambia el mercado.

Pero muchas empresas siguen operando con dos categorías:

“público español” y “extranjeros”.

Es una segmentación demasiado pobre para una realidad mucho más compleja.

Traducir no es adaptar

Dos personas que comparten idioma pueden tener:

  • niveles de renta distintos
  • referencias culturales diferentes
  • otra relación con el crédito
  • distintos canales de confianza
  • otra experiencia migratoria
  • diferentes tiempos de residencia
  • hijos nacidos en España
  • expectativas distintas de servicio

Traducir una campaña puede ayudar a comprenderla. No garantiza que resulte relevante.

La confianza cambia por segmento

En algunos mercados pesa más la recomendación personal. En otros, la autoridad institucional. En otros, la rapidez. En otros, la posibilidad de hablar con una persona. En otros, las reseñas, la comunidad o la claridad del precio. Una estrategia multicultural empieza preguntando cómo decide la audiencia, no únicamente qué idioma habla.

Cinco preguntas que una empresa debería hacerse

  1. ¿Quién compra realmente y quién influye?
  2. ¿Qué señales generan confianza?
  3. ¿Qué objeciones existen antes del precio?
  4. ¿Qué canales utiliza esa comunidad?
  5. ¿Qué parte de nuestra experiencia presupone demasiado conocimiento local?

No es responsabilidad social. Es mercado.

Entender la multiculturalidad puede afectar:

  • producto
  • servicio
  • ubicación
  • contratación
  • comunicación
  • experiencia
  • partnerships
  • expansión

La empresa que entiende primero cómo está cambiando el cliente no necesita competir después únicamente por precio. – David Castañeda Jaquez

 


Referencia:

INE